miércoles, 10 de abril de 2013

Ayer me senté a comer pipas a 299 metros de la casa de un político, ¿Voy a ir a la carcel?

La simple y habitual acción de caminar en este país puede ser más propia de los aventureros en busca de altos riesgos. El Gobierno de esta, nuestra nación, ha dado orden a prohibir los llamados “escraches” a una distancia tan exagerada como 300 metros.


Una vez más, la normativa vira el comportamiento del pueblo a alejarse por ley del político. A demostrar un día más su simple protagonismo en un papel cada cuatro años. Ciudadanos sin representación, sin posibilidad de expresar y hacer cumplir a sus votados el cometido por el que fueron elegidos.

¿Cómo puedo confiar en la clase política si resuelve sus problemas personales antes que los sociales? Vivimos en un sin sentido. En un país donde el ser con corbata echa el grito en el cielo, en que es maltratado por las masas porque algún exaltado llamó “asesino”. Pero en un estado donde destrozar familias enteras, donde cortar las oportunidades de volver a creer no es un problema de debate urgente.

Vuestra creencia metida en esos cuerpos embutidos en trajes, corbatas y maletines no es digna de exigir respeto. Escuchar al ciudadano debería ser lo legítimo, lo democrático. Vuestra coacción no es más que pura hipocresía, del que encuentra reuniones constantes, desayunos y cenas.

Un Gobierno basado en una mentira, en una falsa mayoría… Y este es el final, tener cuidado pues comer pipas puede ser vuestro fin.

lunes, 8 de abril de 2013

Reyes en la hipocresía

No, no voy a hablar de políticos. Ellos son directamente los dioses de esta profesión, los Messi de la hipocresía. Hoy os traigo una entrada breve, una reflexión de cómo a algunos nos alumbra la alta competencia, de ser más que el vecino, de ser el número uno.

Personas capaces de no ver más allá de sus más conocidos defectos para magnificar y poner ejemplos los pequeños errores similares cometidos por otros. Profesionales no capaces de defender su producto, su trabajo y tratar de causar el desprestigio del rival pero compañero también.

Una lección tras otra de lo que no debe hacerse y mientras tanto a tus espaldas cometer el mismo fallo dos, tres, cuatro… Olvidados de mirarse el ombligo, espejos rotos pero telescopios completos. Hombres cuyo ego son tan altos que ni el fracaso medido capaces de aceptar serían. Excusas, excusas, excusas…

Breves palabras, breve crítica, mañana seguirán trabajando y los humildes pero más capaces posiblemente en un nuevo ERE. Injusticia.

Aquella pequeña biblioteca

El tiempo no es esquivo a la nostalgia… Cada gota de lluvia acrecienta esa memoria, cada rayo de luz la vuelve más tenue en vez de borrosa. La nostalgia no es simple recuerdo, es sentimiento, el poder de llevarte a momentos y hacerte añorar cual fina línea de batalla tuvieras.

Una pequeña foto, cuyo tamaño no llega ni para sobrepasar a tu dedo pulgar, puede transporte contra voluntad propia a ese día, a ese lugar, a esa vieja costumbre. A esa pequeña biblioteca. Aquellas mañanas de recreo, donde ejercíamos de defensores del patrimonio curando las heridas de aquel viejo libro sagrado, de las risas por esa otra enciclopedia de los horrores o los retos del lector más rápido. Hábitos, formas de pasar el poco tiempo libre de aquel colegio donde creciste.

Saltas de esa biblioteca, renaces en las aulas. Pupitres pequeños, sillas incómodas, tratas de acomodarte usando esa pared de pinturas caídas pero sin manchar tu jersey nuevo. Una última clase va a empezar… Los sudores caminan por la frente y el hambre no es solo cuestión de comida. Esperamos el timbre esperanzador, unos deciden cogerle el reloj al profesor y adelantarlo unos minutos. Cualquier cosa es válida por ver esa puesta de cristal antes de que caiga una hoja más.

La sirena suena y la libertad vuelve. Junto a aquel eterno pilar esperes junto a un compañero unos minutos para volver a casa. En frente otros no tienen tanto tiempo para el reposo y corren hacia el autobús. Aquel joven de pantalones verdes chillones en zancada a zancada regresa en tu mirada, las carcajadas estaban aseguradas.

No es un día normal, es un día del pasado. Una vida corta pero tan llena de recuerdos. Viajes a las mañanas del ayer, a las minúsculas preocupaciones, a esos detalles que hacían cada día especial entre tanta monotonía.

lunes, 28 de enero de 2013

Sobre las becas Séneca

Las reformas en las leyes educativas son tantas o más polémicas que las hechas en el sector laboral. Siempre son el punto de encuentro de los mayores despropósitos de los gobernantes. En una, la de trabajo porque sospechosamente no se hacen para los trabajadores si no para todos saben quién. Pero en las segundas, en la enseñanza, es dónde los diferentes gobiernos ponen todo su esplendor en escribir bien grande en su frente la palabra “tontos”.

Aquí hay pocos intereses ocultos, si acaso alguien que quiere su asignatura para adoctrinar. Pero al lío, aquí se demuestra la incapacidad para hacer algo bien, para saber gestionar el futuro de un país. No hablamos de recortar en profesores, de subvencionar estos centros y otros no… Exponemos claramente la incapacidad de PSOE y PP de lograr crear unas líneas básicas a seguir para crear una verdadera educación pública y/o privada en este país.

Y sí, no podía hablar de educación sin mencionar a Don José Ignacio Wert Ortega, Caballero de la Oscura Mirada, y su ya célebre “españolizar”. Bien, hoy vemos como ni siquiera esa promesa polémica es capaz de cumplir nuestro gobierno salvador de la unidad patria. Ahí entra el título de esta entrada, las becas séneca.

http://saludcomunitaria.files.wordpress.com/2012/05/lord-voldemort.jpg
José Ignacio Wert. Más conocido como Lord Voldemort.
Nunca he sido partidario de los pagos públicos de viajes a jóvenes pues mucho de ellos son derrochados más en aprender la fiesta local que la sociedad en su conjunto local. Pero aún así, sí que creo que todo esto se puede garantizar con unas medidas de control que exijan algo más de responsabilidad al becado pero no la supresión total de la beca.

Desde el Gobierno parecen haber optado por lo rápido, sacar a relucir otra vez el argumento de “priorizar” y mandar a tomar viento un sistema por el que jóvenes de toda España se juntaban y descubrían lo parecidos por completo que eran todos. Sí, esos catalanes que iban a Madrid y que veían que los hijos de mala madre centralistas vendidos desde Barcelona no eran más que unos muchachos que solo sabían hablar español y un poco de inglés. O cuando venían al sur y veían a gente tan trabajadora como las de su tierra y no simples barbudos de barriga y cerveza en mano como prácticamente exponía un señor de allá.

Cuestiones tan básicas pero a la par tan desconocidas, que hacían educar a todo los jóvenes estudiantes españoles en la idea de unión, cohesión, de que en la fuerza del grupo está el éxito. Ahora Wert sigue en su apuesta de gobierno de provincias con una sola línea pensante. A españolizar se ha dicho…

Fuente: Wertsuprime también las becas Séneca | Cadena SER

martes, 18 de diciembre de 2012

En relación a la falta de estética en los nuevos medios


Hemos llegado a un momento donde nadie se atreve a comenzar publicaciones impresas y su apuesta reside en la red. ¿Motivos? Mayor posibilidad de difusión en masa, ahorre de costes, propiciar la interacción con el lector, no estar sujetos a plantillas de maquetación cerradas, etc. Todo ello está muy bien, pero hay algo que se olvida, el diseño.

Y con esto último no me estoy refiriendo a no contratar un buen equipo de diseñadores webs, si no a no hacer lo propio (o simplemente realizarlo uno mismo) con los textos y otros contenidos realizados. Ver textos planos en la red es sinónimo de poca profesionalidad. Eso se puede exigir a medios de un carácter menor donde por el gestor usado, o por razones de tiempo, no se puede maquetar de la mejor manera posible.

También hablamos de la perdida de estilo. Una de las primeras cosas como periodista, cuando era solo estudiante, que me enseñaron era el no repetir palabras en el cuerpo de titular (título, subtítulo y antetítulo). Bien, pues se repite en prácticamente cualquier medio. Bueno, eso los que conservan tal estructura pues algunos directamente la han eliminado obviando la importancia para el lector de tal herramienta.

Seguimos con otros errores, los habituales. Falta de ladillos. Para quien no esté muy al loro de lo que es esto son como pequeños títulos, resaltados, dentro del texto para no dejar bloques demasiado extensos o diferenciar contenidos diferentes.

Luego está el problema de las entrevistas, las citas, los despieces. Parecen haber sido olvidados por completo por la mayoría de las revistas y periódicos online. Está muy claro que algunas entrevistas son tan amplías que imposibilitan la correcta lectura de la totalidad de la misma, y es por ello que deben destacarse algunas declaraciones.

Así pues, un medio que en mi opinión realiza bien esta función es la revista de ciencia: esmateria.com Su diseño es intuitivo, se acerca a las redes sociales, expone de vez en cuando algún contenido relacionado con bastante visualidad y que se corresponde con nuestro interés. Incluye también un apartado agradable de últimas noticias, similar al de elpais.com y esto termina por hacer la lectura de Materia una delicia.

Revista de Ciencia 'Materia'.
Tras este impasse, encontramos la forma de redactar diferentes reportajes recopilatorios. Algunos se reducen simplemente a resumir y resumir sin más historia. Pero has de añadir algo diferenciar, algo que aligere la lectura y que permita, a quienes quieran, consumir el producto de una manera más amena. Harto estamos de ver vídeos y un texto debajo, vídeos y un texto debajo y nada más. Esto termina por disminuir estéticamente el atractivo de cada artículo.

Por último, un aspecto que también destaco, es la falta de la fotografía en la entrevista personal. Salvo Jotdown se podría decir que son pocos quienes usan el retrato para transmitir aspectos de este género periodístico. Parece haber muerto, su desuso es evidente pero no por ello debemos dejar de exigible.

Así pues… Sois de lo que piensa que el periodismo en la red también debe ser estético. No textos planos ni feos, legibilidad atractiva. Contenidos de calidad en todos sus ámbitos.