Se me había pasado escribir sobre ello, pero hoy he recordado. Un otoño del 2008, cuando acababa de empezar la licenciatura de Periodismo, decidí cambiar de aires y olvidar un blog que tenía -
La Voz de Yasif- por otro con un carácter más serio y volcado en contenidos más maduros. Al menos a mi parecer.
En esos tiempos ya tenía idea de que esto fuera periódico, de poder escribir una entrada semanal. Por ello tomé la decisión de darle carácter general a todo lo que publicara sacrificando, de este modo, la especialización que muchas más visitas me podría haber dado. Está claro que un blog sobre un tema concreto tendría más ingredientes para triunfar, pero no quería un cuaderno de bitácoras que fueran 10 o 15 entradas por año. Quería algo fluido, abundante, que se me pudiera leer mi opinión sobre un tema (política, cine, deportes, etc) de forma frecuente.
Y aquí estamos, apunto de llegar a la primavera del 2012 con más de 300 hojas caídas en mi blog pero con otras tantas que florecerán. El ritmo por cuestiones de tiempo ha decaído, pero no con ello las ganas de que esto siga sumando, que seguir voceando estas modestas opiniones mías y así, de algún modo u otro, ayudar a otros a que se aventuren a adquirir una pluma electrónica y aficionarse a la noble y próspera función de
blogear.
Opinamos todos los días, en nuestras casas, clases, tabernas y calles. Comentamos lo bien que viste la chica del frente, el talento que en el manejo de la pelota tiene ese jugador del Valencia, esa canción que tantos sentimientos nos regala... En definitiva, todo está abierto a nuestra valoración porque el hombre y la mujer piensa.
Y porque pensamos y queremos seguir pensando, es bueno compartir a todos opiniones respetuosas que nos definan como ciudadanos que también somos. Os animo a seguir mi camino, a subirse al carro de la comunicación 2.0. Los foros quizás sean un barco de difícil navegación pues no todos tienen en sus genes el don del respeto de libertades, pero el blog es vuestro aunque bien es cierto que sin personas que te contesten algo vacío siempre se queda nuestra opinión.
Sin más, recordar que quien escribe se convierte en artista pues la escritura no es más que la pintura de la voz (Voltaire).
¡Hasta otra!